sábado, 4 de julio de 2015

Jesús Maestro.


Felicidades a los maestros a las puertas de su día. Mi reconocimiento a su labor. Estoy seguro que todos recordamos con gratitud y alegría al menos a algún maestro de los que hemos tenido y que, sin duda, han tenido una influencia grande en nuestro desarrollo como personas.

Considero que su labor es complicada al mismo tiempo que ilusionante. Aunque no se les valore tanto como un gol de Paolo Guerrero, vale la pena ser educadores. Ojalá lo sean por vocación. Les agradecemos porque con su trabajo, ustedes están colaborando en la construcción de un Perú mejor, pues no cabe duda de que la educación es la gran arma de la transformación social.



Jesús Maestro. Inmediatamente surge la pregunta. ¿Jesús Maestro? Los evangelios no dicen si Jesús compró el título de Maestro en Lima, concretamente en Azángaro, ni si estudió en algunas de las muchas universidades privadas de poca monta que se extienden por la costa, sierra y selva del Perú, Celendín incluído. Pero sí nos dicen que uno de los calificativos dirigidos a Jesús fue el de maestro. Así lo reconoce él mismo: “Ustedes me llaman el Maestro… y dicen bien porque lo soy”. Le llaman maestro y él no lo rechaza, sino que le pone buena nota a los que lo llaman así; acepta el título.

Como todo maestro, esté metido o no a la carrera magisterial, sea miembro del Sutep en cualquiera de sus facciones o no,… tuvo que pasar por un periodo de aprendizaje primero y por etapas de formación permanente después. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos que hemos hecho por buscar información bien documentada, no sabemos casi nada de su formación académica; ni siquiera podemos afirmar que fuera a la escuela. Lo único que hemos podido constatar es que una vez estaba escribiendo… en el suelo, se supone que con el dedo, pues plumones de suelo no sabemos que existan ni siquiera hoy ¡cuánto menos en su tiempo!

Por supuesto que nada de estudios superiores. El sueldo de José no daba para eso. Y a María le pagaban una miseria por los trabajos que hacía en casa ajena.

A pesar de esos inconvenientes, sí aprendió ¡y no poco! Aprendía de la vida. Fue un gran observador. Esto es importante. Alguien (no sé quién) dijo una vez (no sé cuándo) en algún lugar (no sé donde) que “la curiosidad es el principio de la sabiduría”. Pues parece que Jesús era una persona curiosa. Así aprendió.

Miraba a la naturaleza. Y la admiraba. Se fijaba en los pajarillos que, ¡vivazos ellos!, se alimentan sin sembrar y en los lirios que, sin saber tejer,  son una belleza sin par. Se maravillaba con la siembra y la siega.

Miraba al trabajo y a los trabajadores. Aprendía de los pescadores, sembradores, panaderos, de la mujer que barría su casa para buscar una monedita que había perdido el borracho de su esposo, del pastor que tenía 28 ovejas bien guardaditas (no todos los rebaños son de 100) y tuvo que ir a buscar a la que se fue de parranda una noche de tormenta atroz.

Aprendía de las costumbres de su pueblo. Y es que la vida siempre es un libro abierto. De la vida aprendía y desde la vida enseñaba. Deducimos que la educación hay que encarnarla en el aquí y ahora. Las currículas no pueden estar por las nubes, porque corren el riesgo de convertirse en papel mojado, nunca mejor dicho.

Aprendía sobre todo del sufrimiento de las personas. Su sensibilidad le llevaba a estar cerca de ellas, pues el maestro tiene que estar ahí, en los momentos difíciles del alumno y su familia, incluso cuando parece que hasta Dios está ausente y hay que gritarle “¿por qué me has abandonado?”

Nos fijamos ahora en su forma de proceder.

Como en su tiempo aún no se había inventado la palabra competitividad (sería difícil decirlo en arameo), optó por una enseñanza colectiva. Para eso formó grupo. Podemos decir que favoreció la enseñanza inclusiva. Formó un grupo plural, donde estaban presentes, entre otros,  Pedro, que tenía afición por los gallos de pelea y que a veces lo hacían llorar, Judas, con su doble vida, varias Marías, aunque con apellidos diferentes, Juan, adolescente de los más espabilados de la clase, una samaritana que había tenido maridos cantidad, pero que seguía buscando cariño del auténtico. Cada uno era como era, pero él les animó a buscar la unidad desde las diferencias. Aunque lógicamente ellos no habían leído lo que 2000 años después diría Francisco, estaban de acuerdo en que “la unidad está por encima del conflicto”.

Respecto al grupo adoptó una pedagogía de acompañamiento. Acompañamiento. El ser profesor no viene limitado por unos horarios marcados  por el ruido atroz de un timbre siniestro. Es maestro, y por tanto, referencia para sus alumnos y la comunidad las 24 horas de cada día. Por si todavía queda alguno, hay que pasar de profesor de miércoles (con perdón) a maestro de siete días cada semana del año.

Desde esa actitud de acompañamiento, interrogaba y ayudaba a buscar soluciones, rechazando salidas fáciles. Qué cara se le quedaría al que le dijo “denles ustedes de comer” cuando éste contó sólo 5 panes y dos peces mientras otros contaron más de diez mil extremidades sólo masculinas a las que había que alimentar. Es posible que ese día se inventaran las ollas comunes.

En ese mismo episodio, nos enseña el valor de la organización y del esfuerzo comunitario. Cuenta con los alumnos para organizar a la gente en grupos, repartir lo que hay y recoger las sobras, pues además de no haber camión recolector de basura, tampoco estaban ni están los tiempos para desperdiciar ni pan ni pescado.  El maestro ha de conocer las potencialidades de cada uno y ponerlas al servicio de la colectividad.

En su manera de enseñar se adapta a la capacidad de los interlocutores. Con un magistrado habla en profundidad sobre la necesidad de nacer de nuevo, a su grupo les habla en privado explicándoles lo que no acaban de entender, con las masas utiliza un lenguaje sencillo sacado de experiencias vitales. Era un gran cuentacuentos, de los que sacaba enseñanzas fácilmente entendibles.

No sabemos si la aprendió del tatarabuelo de su tatarabuelo, el santo Job, que siempre andaba jodido con las enfermedades, a pesar de estar ingresado en el seguro un día sí y otro también, (hay cosas que no cambian) pero lo cierto y verdad es que el maestro Jesús tenía paciencia. Sabía que trigo y cizaña nacen juntos, crecen juntos y mueren juntos. Esto no pasa solo en los alumnos; también en el maestro. Así que, queridos profes, paciencia, que los procesos son siempre lentos, pero son fecundos cuando hay una buena planificación y un trabajo continuado.

Valora los pequeños gestos, que, de esa manera, se convierten en grandes. Descubre el esfuerzo y la entrega de una pobre viuda que al dar una pequeña cantidad de plata ha entregado todo lo que tenía. Esa valoración hace subir como la espuma la autoestima del alumno y lo predispone para seguir creciendo.

Dice algún evangelista que en una ocasión en que los padres de familia tenían reunión de la APAFA,  algunos de sus niños molestaban al maestro Jesús, que era el director  de la escuela de Nazaret, y los otros profesores reñían a los niños. Siempre hay profesores muy pendientes de hacerle la vida agradable al director, aunque sea para recibir de él favores cuando los necesiten. Bueno, pues Jesús puso a un niño travieso en el medio y les dijo a todos algo que ahora no nos interesa. Lo que nos interesa es que puso al niño en el centro. El alumno es el importante. El profesor vive para el alumno, no para su sueldo, aunque éste también sea importante. Esta enseñanza la completó con un gesto que desconcertó a los futuros profesores, especialmente al profe Pedro. El maestro Jesús les lavó los pies. Les dio una lección de servicio, colocándose abajo, a sus pies. Sabemos o deberíamos saber que no se ve la vida igual desde abajo que desde arriba. El maestro debe saber situarse en la óptica del alumno, aunque sea como punto de partida.

 Hemos hecho referencia a las riñas.  Buscando mejorar la vida, aunque normalmente su lenguaje era propositivo, a veces se pone exigente y dice a los perezosos y a los calaveras “levántate”. Y ante los hipócritas y farsantes que desfiguran el valor de las cosas, tiene cólera y les amenaza correa en mano. No sabemos si a alguno le llegó a calentar el trasero, pero por lo menos algunas palomas se llevaron un susto de muerte. Se ignora si el espíritu santo era una de ellas.

Pero esto eran comportamientos momentáneos. Su actitud característica era la cercanía afectiva. Los alumnos necesitan cariño y atención antes que números y letras. Esto le llevaba a dar respuesta a necesidades concretas. Ayuda a ver, a ponerse en pie, tiende la mano,… No, no crean que lo daba todo hecho. En ocasiones, incluso en situaciones difíciles, hace como que está dormido, para ver cómo reaccionan sus alumnos por sí mismos y qué valores surgen en ellos.  Despertar la creatividad, educar en valores y confiar en sus alumnos deben caracterizar al buen maestro.

 Ponemos el broche final, que el tiempo es oro, algo valioso, pero no tanto como el agua. Jesús es un maestro del que se decía que enseñaba con autoridad y no como otros. La autoridad era fruto de la coherencia. Sabía en cada momento lo que tenía que decir y hacer. No exigía a sus alumnos lo que él no practicaba. Daba ejemplo con su ejemplo. Ya sabemos que las palabras se las lleva el viento, pero los ejemplos arrastran.

Maestros, maestras, ánimo en su encomiable labor. Sean luz para sus alumnos, caminen con ellos, respetando ritmos, infúndanles ánimo en sus vidas, impúlsenles en la búsqueda de la verdad y el bien, enséñenles con su ejemplo a ser personas honestas, responsables, trabajadores, serviciales, constructores de una sociedad nueva.

Gracias profes. Felicidades. 

 

                                                                                                                                      Antonio Sáenz

miércoles, 1 de julio de 2015

HERMANA CONCE.

Falleció el 30 de junio.
El Señor la llevó junto a Él tras 82 años de vida de los cuales  la mayor parte la dedicó a su servicio
 a través de los más necesitados de nuestro pueblo de Celendín
y otros lugares del Perú.
Española de nacimiento y shilica de corazón por eso
 hoy el pueblo de Celendín le decimos:
 
 
Hermana CONCE:
 
 Gracias por tu vida compartida con tu pueblo Celendino.
Gracias por tu trabajo diario entre nosotros.
Gracias por tu alegría.
Gracias por tu amistad sincera.
Gracias por tu cariño y comprensión.
Gracias por tu generosidad.
Gracias por tu dedicación a los más necesitados.
Gracias por ayudarnos a acercarnos más a Jesús.
Gracias por inculcarnos a realizar nuestro trabajo con esfuerzo y perseverancia.
Gracias  por tu gran labor realizado a favor de la mujer.
 
Gracias por todo lo que recibimos de ti  a diario para nuestra vida y hacerla mejor cada día.
 
DIOS TE TENGA YA GOZANDO EN SU REINO.
 
VIVIRÁS POR SIEMPRE EN NUESTRO CORAZÓN Y EN NUESTRAS VIDAS.
 
CON PROFUNDO AGRADECIMIENTO Y CARIÑO
TU PUEBLO DE CELENDÍN.
 



jueves, 28 de mayo de 2015

EL ESPÍRITU Y LA VIDA



El pasado domingo, con toda la Iglesia, hemos celebrado la fiesta de Pentecostés bajo el lema “Aliento de vida”.

Como familia eclesial, varios cientos de personas, con presencia especial de niños, jóvenes y adultos pertenecientes a los grupos parroquiales, nos hemos convocado en el Templo de la Inmaculada alrededor del Fuego, la Palabra y el Altar, celebrando la vida y la esperanza que se fundamentan en Cristo resucitado.

Hemos celebrado que el Espíritu es Señor y dador de vida, que con su fuerza transformadora se van produciendo cambios favorables en la familia, la educación, la sanidad, las relaciones vecinales, la política y la propia parroquia.

Hemos dado gracias por:

·         El Espíritu que aleteaba sobre las aguas, cambiando el caos, el desorden, en vida al servicio de las personas.

·         El Espíritu que, a través de Moisés, infundió deseos de libertad en el pueblo hebreo oprimido.

·         El Espíritu que, por medio de los profetas, fue purificando el culto, denunciando abusos y alentando horizontes utópicos.

·         El Espíritu que hizo posible la encarnación de Jesús en el seno de María, al mostrarse ésta acogedora de los planes de Dios.

·         El Espíritu que, estando sobre Jesús, le envió a dar vista a los ciegos, libertad a los cautivos y buenas noticias a los pobres.

·         El Espíritu que, en medio del desánimo y la desilusión, llenó de esperanza, alegría y compromiso evangélico la vida de los primeros cristianos.

·         El Espíritu que siempre acompaña a la Iglesia en su peregrinaje por el mundo.

·         El Espíritu que nos habita, nos ofrece sus dones y nos anima a vivir como Jesús, promoviendo vida de calidad y esperanza ilusionante.

·         El Espíritu que, de la mano de Francisco, nos lleva a vivir la alegría del Evangelio, privilegiando a los más pobres en nuestros pensamientos, comportamientos y modos de enfocar la realidad.

·         El Espíritu que acompaña a personas que, aunque no se sienten parte de la Iglesia, sin embargo se afanan por la defensa del Medio Ambiente, por un desarrollo sostenible, por lograr condiciones laborales humanas, en definitiva, por hacer realidad un mundo donde brillen la justicia, la libertad y la paz.

En estos días agradecemos especialmente a Dios por la vida del obispo Oscar Romero, recientemente beatificado, aunque el pueblo salvadoreño ya lo había hecho con anticipación, que murió martirizado por ser fiel al Espíritu que le impulsaba a defender a los más pobres de sus paisanos frente a un Estado opresor.

Que dejándonos guiar de sus impulsos seamos también nosotros “aliento de vida” para nuestro pueblo.

                                                                                  Antonio Sáenz Blanco

martes, 12 de mayo de 2015

EL FUNERAL DE TÍA MARÍA. DOMINGO, 10 DE MAYO DE 2015


Ni a la minera ni al gobierno ni a dirigentes como el tal Pepe Julio les importa 3 carajos los peruanos muertos:  2 agricultores y 1 policía, solo les interesa el lucro. El Gobierno sigue actuando como vocero desvergonzado de la empresa, los pobladores lo saben y por eso desconfían de cualquier cosa que diga u ofrezca. La minera compra con su dinero la dignidad y el uniforme de algunos policías que fungen de sicarios, siembran falsas pruebas para desprestigiar a los manifestantes. El tal Pepe Julio vende su influencia sobre los manifestantes por dinero. Es cierto que puede que ese audio no sea de la protesta actual sino del 2011, como apunta Rebeca Diz en el semanario de Hildebrandt, pero para el caso la gravedad es la misma: traficar con el poder de movilización es de canallas. El daño es agravado porque su canallada será usada por la mina y el Gobierno, y sus medios-cajas-de-resonancia para deslegitimar la protesta.

Por eso es importante que quienes realmente buscan una resolución a este malogrado conflicto, tomen en cuenta que el fondo del asunto está más allá de la coima de Southern a un sinvergüenza dirigente, más allá de las fuerzas en escalada de violencia del lado estatal y civil. El fondo y origen de este conflicto, que va camino al desgarramiento nacional, está en lo que José de Echave explica muy bien en su última columna en Hildebrandt en sus Trece: las 138 observaciones que se le hicieron al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que presentó Southern en 2009.

El informe con las observaciones que hizo la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) “destrozó el EIA presentado por Southern y confirmó las preocupaciones de la población”. Como cuenta Echave, al MINEM no le quedó otra que rechazar el EIA y declararlo inadmisible (Resolución Directoral 105-2011-MEM-AAM del 8/04/2011).

Pero 2 años después la empresa volvió a arremeter presentando un nuevo EIA que supuestamente corregía el primero. El problema es que la empresa presentó este EIA un 19 de diciembre, fin de año, fiestas… en una audiencia que duró 35 minutos, con dos mil policías afuera de un local al que no dejaron entrar a dirigentes y líderes. Y a eso le llamó Merino (MINEM) “licencia social”. Esto fue en el 2013. Al 2015 la empresa sigue intentando imponer a la mala el proyecto y no ha hecho más que seguir alimentando su descrédito. Lo último ha sido el sembrado de armas a un inocente agricultor en supuesta complicidad de policías contratados por la empresa y medios de comunicación como Correo. Se prestan para el montaje y para fijar los calificativos de “terroristas antimineros”. Lo del bus quemado en Matarani es otro ejemplo. Aparece “en un lugar alejado al que se producían las manifestaciones” (Rebeca Diz) y sin que nadie explique cómo llegó allí con las carreteras bloqueadas.

Pero llegado a este punto: 47 días de conflicto,  180 heridos y 3 muertos, es responsabilidad del Gobierno garantizar la vida de los peruanos: manifestantes y policías. Policías que han sido enviados sin entrenamiento en conflictos ni recursos, como ha acusado la esposa de Henry Vásquez del S.O. asesinado a pedradas por una turba. Ernesto Vásquez, hermano del policía caído ha responsabilizado a Humala por enviarlos sin recursos, mal alimentados, sin capacitación. También lo confirma Doris Cornejo, corresponsal de Canal N.

Si el Gobierno tomara en serio la defensa de la vida lo que cabría en este momento es declarar la suspensión de Tía María. A veces dar un paso atrás es ser responsable, no débil. Pero el Gobierno ha decidido enviar un contingente militar a la convulsionada zona. Todos saben que los militares se entrenan para matar, no para persuadir. Si eso ocurre, sería simple y puro asesinato que vulnera los derechos humanos y Humala, Cateriano y el ministro de Defensa podrán ser procesados por ello. Si el Gobierno realmente quisiera recobrar la paz en la zona y proteger a los peruanos, no estaría amenazando con militares o estados de emergencia, estaría suspendiendo hasta nuevo aviso el proyecto y buscando recuperar puentes de diálogo pero con los asuntos de fondo y con los interlocutores que no estén contaminados por la plata sucia de la minera.

“Democracia no es enfrentar a la policía con el pueblo”, ha dicho a Humala Ma. Isabel Álvarez, viuda del policía muerto. Democracia tampoco es imponer a sangre y bala un proyecto que viene viciado por la desconfianza legítima, probada con el prontuario de la empresa Southern que bien se conoce en Arequipa. El Gobierno y la empresa quieren sangre, muerte y bala. Quieren cifras, quieren plata, quieren lucro como sea y a costa de quien sea. Y a eso le llaman desarrollo…

Claudia Cisneros. La República 10 mayo 2015

sábado, 28 de marzo de 2015

SEMANA SANTA EN CELENDÍN 2015


“IGLESIA EN SALIDA

AL ENCUENTRO CON

EL HERMANO EN LA VIDA.”
 

LA SEMANA SANTA Y LA IGLESIA EN SALIDA

A lo largo del año, como hacen todos los pueblos, familias y personas en general, el Pueblo de Dios, la familia de la Iglesia, también celebra sus fiestas. Cada semana lo hace el día domingo; cada mes va recordando acontecimientos de la vida de Jesús, María y tantas personas que pasaron por el mundo haciendo el bien y que la propia Iglesia califica como santos; y cada año celebra la fiesta de las fiestas, la Pascua, en una semana que llamamos Santa.

Para esa gran fiesta nos preparamos durante cuarenta días, tiempo que conocemos como cuaresma y alargamos luego la celebración durante los cincuenta días de la Pascua. En total son unos 100 días, casi la tercera parte del año, en los que nuestra mirada se centra en Cristo muerto y resucitado, centro de nuestra fe y, por tanto, de nuestra vida.

Efectivamente la fe en Jesús da una orientación concreta a nuestra existencia. La fe nos lleva a poner en él nuestra confianza, a optar por hacer nuestro su estilo de vida, desde el convencimiento de que eso es lo mejor para nosotros y nuestro mundo.

Al entrar en contacto con él a través de los evangelios se llega a la conclusión de que toda su vida estuvo marcada por el amor. Era el motor de su actuación, su opción fundamental. Amar a Dios y al prójimo era para él lo más importante. Eso le llevaba a adoptar una actitud de cercanía, compasión, misericordia, preocupación prioritaria por los más débiles. Vivió dando vida, vivió sirviendo, vivió poniendo al otro por encima de sí mismo. Fue el grano de trigo que se entierra para hacer que nazca la espiga. Creemos que vivir así merece la pena, que no hay mejor manera de vivir, que queremos hacer presente la resurrección en el día a día, valorando la dignidad humana, tratando de mejorar las condiciones de vida de todo ciudadano.

En Jesús descubrimos el sentido de nuestro vivir, la fuente de nuestra alegría. Ahora bien, la alegría tiende a ser compartida. Si no la vivimos con los demás es una alegría a medias, una alegría que se ahoga. Las grandes experiencias las comunicamos a los demás. Por eso nos sentimos impulsados a ser creyentes que contagian a otros la felicidad que encontramos en Jesús, a ser Iglesia en salida, una Iglesia que quiere hacer de cualquier lugar templo, lugar de encuentro con Dios y los hermanos, una Iglesia que desea, como su Señor, ser samaritana, sensible, compasiva, con entrañas de misericordia, acompañando a la gente en su caminar, especialmente cuando éste está marcado por el sufrimiento.
La Pascua es una invitación a pasar a una vida nueva, a abrirnos a nuevos horizontes, a renovar nuestro compromiso social, a desapegarnos de nosotros mismos y vivir poniendo al hermano en el centro de nuestra mirada y nuestro corazón. El secreto es salir, ponernos en camino hacia el hermano necesitado, donde nos encontramos también con Dios, que está allí antes de que nosotros lleguemos. Francisco, el Papa de la misericordia, nos invita continuamente a este ejercicio: “Salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del evangelio” (EG 20). “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro” (EG 49). Acogiendo esta invitación nuestra diócesis de Cajamarca ha adoptado para este año este lema: “Iglesia en salida al encuentro con el hermano en la vida”. Con esto nos ponemos en sintonía con Jesús y, como él, queremos colocar al hermano en el centro de nuestro interés.
 
 
HORARIOS PARA CELEBRACIÓN DE SEMANA SANTA  EN CELENDÍN
DOMINGO DE RAMOS
10 am.- PROCESIÓN DE RAMOS Y EUCARISTÍA
(Procesión sale del Rosario hasta el Templo de la Inmaculada, donde se celebrará la Misa).
7,30 pm.- EUCARISTÍA
JUEVES SANTO
4 pm.- CELEBRACIÓN DE LA ÚLTIMA CENA DE EL SEÑOR.
7 pm.- HORA SANTA Y ADORACIÓN EUCARÍSTICA POR BARRIOS
 
VIERNES SANTO
3 pm.- CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DE EL SEÑOR
7,30 pm.- VIA CRUCIS-SANTO ENTIERRO
 
DOMINGO DE RESURRECCIÓN 
10 pm (Sábado).- CELEBRACIÓN DE LA VIGILIA PASCUAL
          (Es la celebración más importante del año. Traer vela)
11 am.- EUCARISTÍA (Templo de la Inmaculada)
7,30 pm.- EUCARISTÍA.
 
HORARIOS PARA LA ADORACIÓN ANTE EL MONUMENTO. JUEVES SANTO.
©      De 7pm a 8pm.-  Hora Santa para todos.
©      De 8pm a 9pm.-  Santa Rosa, Pallac, Malcat, Molinopampa, Pilco, Pumarume, Bello Horizonte y El Mirador.
©      De 9pm a 10pm.- El Porvenir, El Edén, Guayao, Sevilla, Pueblo Nuevo, Bellavista, Chacapampa, Poyunte, El Milagro.
©      De 10pm a 11pm.- El Carmen, San Isidro, Los Jardines. La Alameda y La Breña.
©      De 11pm a 12.pm- San Cayetano, El Rosario, El Cumbe y Central.
©      A las  12 se cierra el templo.
"PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN "
 






 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 21 de marzo de 2015

VOLANDO ALTO


Era domingo. 15 de Marzo. Me había tocado presidir la misa de las 7 de la mañana y también me esperaba la de 11. En principio era un domingo cualquiera. Poco después de terminar de desayunar, Franklin, secretario de la parroquia, me dice que una señora solicita ir a dar la unción de enfermos a un niño. “¿A un niño?” pregunté extrañado. “Sí, eso dice” fue la respuesta indeseada. Al salir me encuentro con una señora, Inés, que me dice que es para su nietito. Por el camino hacia la casa me manifiesta que el niño tiene 9 años y lleva unos días en Celendín, a donde ha regresado desde Lima desahuciado por los médicos tras cuatro años padeciendo leucemia.

Caigo en la cuenta de que, si no me falla la memoria, es el primer niño al que le voy a administrar la unción de enfermos. Al entrar en la habitación me encuentro a la madre y otros familiares rodeando a un niño que tenía los ojos fuertemente enrojecidos de sangre y la boca ennegrecida de sangre coagulada. No había que ser muy experto para tomar conciencia de su extrema gravedad. Oramos, le administramos la unción y quedé en volver. Lo hice el martes. El cuadro era más trágico. Echada sobre la cama estaba Milagritos, con la cabeza apoyada en una almohada contra la pared. Sobre su cuerpo tenía abrazado a André, su hijo, que estaba muy inquieto, sin parar de moverse ni un instante. En el ambiente se palpaba el dolor contenido y el deseo de que el final, que se preveía inminente, llegase cuanto antes. El silencio sólo era roto por los estertores del niño y las palabras de ánimo que su mamá le susurraba, esforzándose por lograr algún pequeño intercambio de palabras con él. Al cabo de media hora me pidieron que orásemos, en común claro, porque particularmente creo que todos lo estábamos haciendo. Leímos el texto evangélico donde Jesús acoge y bendice a los niños y pusimos en común que hay realidades que nos sobrepasan y que nos cuestan entender. Completamos con unas peticiones y el Padrenuestro. De nuevo el silencio y la angustia.

Unos minutos más y la mamá se acerca de nuevo a la cama, y arrodillada, con su pelo rapadito para solidarizarse incluso en su porte externo con su hijo, cogiendo con su mano la de éste y con la otra abrazándolo, empieza a dar rienda suelta a su corazón de madre, angustiado por la intensidad de lo que está viviendo, pero con deseos de transmitir ánimo al hilito de vida del que pendía su hijito. No necesité ninguna grabadora para fijar sus palabras. Estas y los gestos que las acompañaban se iban grabando a fuego en el corazón de los presentes. Dudo que el paso del tiempo consiga borrarlas. Pongan música de ternura de madre y muchas dosis de cariño. Lean despacio y dejen aflorar sus sentimientos.
 

                        “André, estáte ya tranquilo. Te amo.

                        Eres un guerrero, un luchador,

                        pero no luches ya más. Descansa.

                        Abandona ya este cuerpo.

                       

Tú has vencido a la enfermedad,

sí, le has ganado al cáncer, André.

 

Hay cosas que no entendemos,

nos ha dicho el padrecito;

pero no le voy a preguntar a Dios por qué,

ni voy a renegar de Él. Tú tampoco, hijito.

Mi fe se va a hacer ahora más fuerte.

 

Diosito te lleva porque te quiere,

tú eres su tesoro y por eso te lleva.

Vas a ser su angelito,

vete ya con Él, no te resistas.

No tengas miedo, hijito.

Vas al cielo, es bonito.

 

Pero no te vas a ir así no más. No.

Tienes que cuidar de mí.

Vamos a estar juntos siempre, toda la eternidad.

Siempre te vamos a tener presente.

 

Pídele a Diosito por tus amiguitos del hospital de Lima,

por todos los niños que tienen cáncer.

Perdónanos, André.

 

Diosito, que deje de sufrir,

llévatelo ya”.

Media hora después el deseo se hizo realidad y André se fue.

Su entierro ha sido el viernes 20, con su hermanita Kriss Jhoselyn, de 5 años, presidiendo la procesión de flores     y su joven madre poniéndose hasta última hora bajo el féretro de su hijo, sosteniéndolo como lo ha hecho durante estos cuatro años en su incurable enfermedad.



En la homilía hemos hecho públicas algunas de las palabras de la madre anteriormente expresadas. Y desde ellas hemos reflexionado sobre nuestra condición de seres caducos, sometidos a riesgos, entre ellos la enfermedad, que siempre provoca dolor y éste, a veces, se pasa de decibelios y se presenta de modo cruel, inhumano. Pero no hay que resignarse, sino aprender a vivir con él, asumiéndolo y enfrentándolo. También Jesús sufrió y murió, pero la resurrección marca el triunfo definitivo. La muerte no es el final del camino. Gana batallas, pero la guerra la gana la vida.

No sólo hay que afrontar el sufrimiento, sino también saber acompañar al que sufre, para que no tenga que enfrentar además la soledad, sino que experimente el cuidado de los profesionales de la salud y el cariño de los suyos. ¡Qué hermosos ejemplos se ven en los hospitales de gentes que están junto a sus seres queridos soportando en silencio su dolor, ocultando sus lágrimas y animándoles para avivar su esperanza! Esperanza que es fruto de la fe en el Dios de la vida y la resurrección, en el Dios que desea un cielo nuevo y una tierra nueva, donde brille la alegría y no haya espacio para el llanto, el luto y el dolor. Este sueño ya está en marcha; por eso, como dice Francisco, el Papa: “¡No nos dejemos robar la esperanza!”. Que nada ni nadie nos prive de ella.

En el cementerio, en su último adiós, Milagritos, manteniendo una entereza envidiable, ha dado gracias a personas, familias y al pueblo en general. Y ha terminado revelando que André siempre quiso ser aviador para irse a la guerra, pero ha pasado a ser un ángel de Dios. Estoy convencido de que, con la fuerza recibida de su madre, será un ángel de altos vuelos.


                                                                                                Antonio Sáenz Blanco